Excerpt for El Poder del Habla by , available in its entirety at Smashwords


¡EL PODER DEL HABLA!


“Tú eres esclavo de lo que dices y dueño de lo que callas”

“Sólo una palabra es suficiente para animar, alegrar, beneficiar o destruir, dañar o matar”


Copyright 2017 by Smashwords Edition


Dedicatoria y agradecimientos

Dedico este libro a toda esa gente en el mundo que desea cumplir con la Voluntad de Dios.

Doy gracias a Dios por haberme permitido publicar un libro más, con el que estoy seguro que quien lo lea tendrá una mejor perspectiva del gran poder del habla, la importancia de la palabra y la fuerza que poseemos en nuestra boca.

Pido al Todopoderoso que nos ayude a cada uno de nosotros a cuidar nuestra palabra y logremos llegar al nivel de siempre hablar bien, positivamente, y alejarnos por completo de las pláticas negativas y prohibidas de acuerdo con la Torá.

Agradezco a todas las personas que me apoyaron para llegar a imprimir este libro. Que Dios las bendiga a todas.

Ruego al Creador que siga dándome la oportunidad de enaltecer Su Nombre y que todos y cada uno de nosotros podamos cumplir con Su Voluntad a cada momento de nuestra vida. Amén.

Salomón Michán M.


Autor: Salomón Michán Mercado

salomichan@hotmail.com

Edición tipográfica: Salomón Michán Mercado

Michan Editorial

Corrección y revisión: Lic. Alfonso Roldán armcorrectis2000@yahoo.com.mx

Diseño de Portada: Estela Hachuel de Sande estelahsande@gmail.com

ISBN: 9781370681891


Copyright © 2017

Todos los derechos reservados. Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización escrita del titular del Copyright, bajo las sanciones que establezca la ley, la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio, incluidos la reprografía y el tratamiento informático, así como la distribución de ejemplares mediante cualquier tipo de alquiler o préstamos públicos.

Salomón Michán Mercado

salomichan@hotmail.com

5247-3912

Salomón Michán M.


Leyes de Tebilat Kelim

(Leyes sobre la inmersión de utensilios)


Leyes de Bishul en Shabat

(Leyes de cómo preparar y manejar los guisados en Shabat)


Leyes de Maajalé Akum

(Leyes sobre la cocción de alimentos por medio de un gentil)


La dieta del Rambam

(Manual basado en las enseñanzas del Rambam y otros Jajamim acerca de qué, cómo y cuándo comer)


Midat Yaakob

(Exposiciones sobre “medida por medida” de cada Perashá)


Tefilát Hashlá Hakadosh

(Comentarios sobre la Tefilá escrita por el Shlá Hakadosh)


Pensar en el prójimo (2 tomos)

(Obra que trata sobre la Mitzvá de pensar en el prójimo)


Purim, descubriendo a Dios con alegría

(Todo lo relacionado con la fiesta de Purim)


La Tefilá

(Libro que nos enseña cómo conectarnos con Dios

por medio de la plegaria)


Maasé Rafael

(Enseñanzas de cada una de las Perashiot de la Torá, unidas con historias sorprendentes de la vida real)


El respeto al Bet Hakneset y los libros de Torá

(Reflexiones, Halajot, explicaciones sobre el respeto al Bet Hakneset)


Historias sorprendentes del judaísmo (3 tomos)

(Más de 350 historias y narraciones sorprendentes de la vida real y actual de diferentes temas sobre el Judaísmo)


La alegría y el éxito

(Reflexiones, consejos y guía práctica para adquirir felicidad y alegría auténticas en la vida)


También esto es para bien, Gam Zu Letobá

(Libro donde se explica, con base en cada Perashá de la Torá, el famoso dicho de: “¡También esto es para bien!”)


101 enseñanzas del Judaísmo, con buen humor

(101 enseñanzas del judaísmo, unidas con un muy buen humor)


Vive agradeciendo

(Libro donde se explican los secretos para vivir felices adquiriendo el sentimiento de ser agradecidos por todo lo que tenemos)


365 reflexiones para la Vida

(365 Reflexiones para vivir mejor, más alegre y positivo)


Las Berajot traen Berajá

(Libro que trata sobre la grandeza, la importancia y la explicación de las Berajot. Asimismo, se explica cada una de las Berajot que recitamos)


La razón de Vivir

(Libro que explica cuál es el objetivo de la vida y cuál es la finalidad de la existencia del ser humano en este mundo)


El privilegio de Ser Mujer

(Libro que trata sobre el rol de la mujer judía, así como la importancia de la mujer en esta vida, siendo ésta la continuidad del ser humano)

Éste y demás libros del autor pueden solicitarse llamando al teléfono: 5247-3912 o escribiendo al correo electrónico: salomichan@hotmail.com



Índice

Dedicatoria y agradecimientos

Prólogo

Introducción

Utiliza el don de la palabra para bien

La fuerza del habla y de las palabras

El lashón hará es peor que un tsunami

El impresionante poder de la palabra

Lashón hará: analizando el tema

Las diferentes categorías del lashón hará

Las causas del lashón hará

Formas para mejorar nuestra manera de hablar

El gran pago por abstenerse de hablar lashón hará

La gravedad de hablar mal de los demás

Las palabras pueden alterar la realidad del mundo

La gran categoría del silencio

Escuchar lashón hará

Ama la paz y persíguela

Dañar con palabras

Malas palabras

Acoso escolar o bullying

Cumplir con nuestra palabra

La mentira

Adulación

Elokai, Netzor Leshoní Merá…

Historias verídicas sobre el tema

Fin


Índice detallado

Dedicatoria y agradecimientos

Carta Berajá de Rab Shlomo Tawil

Carta Berajá de Rab Abraham Shabot

Prólogo

Introducción

Utiliza el don de la palabra para bien

Que nuestras emociones no afecten nuestra habla

El don de la palabra

Consejos para mejorar el habla

Gracias a que cuido lo que mis ojos ven…

Con una sola palabra

La fuerza del habla y de las palabras

Los sueños van detrás de la boca que los interpreta

Tenemos la fuerza para bendecir a los demás

Consejos para que nuestras Berajot se reciban

Valoremos la Berajá que damos y/o recibimos

Bendecir a nuestros hijos

El que tiene buen ojo será bendecido

“Igual para ti…”

La gran Berajá del Gaón de Vilna

Cuidado con maldecir a alguien

La fuerza de una palabra provocó un secuestro

La fuerza de una palabra provocó una muerte

La fuerza de una palabra provocó su propia muerte

El habla tiene fuerza espiritual

El pacto que tiene el habla de la persona con Dios

El lashón hará es peor que un tsunami

Comparativo entre el lashón hará y el tsunami

El impresionante poder de la palabra

Lashón hará: hablar mal de los demás

¿Unas simples palabras pueden provocar tanto daño?

Ejemplos de la Torá sobre el lashón hará

El comentario de Miriam

El informe que dieron los espías

¿Por qué es tan grave?

El lashón hará es como la flecha

No son sólo palabras: son consecuencias

Chismosa

Lashón hará: analizando el tema

Motivos por los cuales hablamos lashón hará

¿Lashón hará? ¡Pero si es verdad!

El lashón hará provoca separación de Dios

El lashón hará provoca soberbia

El poder de la boca de los Cohanim

¿Para qué aprender, si es mejor no saber...?

¿Por qué el castigo de lashón hará es la lepra?

Saber aceptar la humillación

¡Cuidado con la rutina!

¿Quién es el hombre que desea la vida?

Saber perdonar

¿Por qué el gato odia al ratón?

¿Por qué escapó Moshé Rabenu?

La Teshubá por hablar lashón hará

Las diferentes categorías del lashón hará

Las cinco categorías del lashón hará

1. Rejilut: chismes

2. Lashón hará

3. Motzí Shem Rá

4. Onaat Devarim: palabras que causan dolor

5. Avak lashón hará

Comunicar, escuchar y aceptar lashón hará

Escuchar y creer lashón hará

Hablar lashón hará con propósitos constructivos

Las causas del lashón hará

Actitud negativa

Arrogancia

Odio

Enojo

Celos

La envidia, los deseos y los honores

Excesivas conversaciones vanas

El yétzer hará nos guía por malos caminos

Formas para mejorar nuestra manera de hablar

Ve a los demás de manera positiva

Desarrollar la humildad y estudiar Torá

La plegaria: pedir a Dios que nos ayude

Tefilá para no hablar lashón hará

Perfeccionarse como ser humano

Ama a tu prójimo como a ti mismo

Concientizarnos en el poder de la palabra

Controlar el enojo

Verse a uno mismo como un alma y no como un cuerpo

Desarrolla hábitos de conversación constructiva

Refina el arte del silencio

Aléjate de la prueba

El estudio de la Torá

Ve las virtudes del compañero

¿Cómo podemos volver a construir Yerushalaim?

Aléjate de las malas influencias

“Delante de un ciego no pongas un tropiezo”

Las palabras de la persona están limitadas

Un segundo es igual a eternidad

Debemos meditar, analizar, pensar

El gran pago por abstenerse de hablar lashón hará

Varias fuentes sobre el pago por no hablar lashón hará

La mejor medicina

Logra tener una larga vida

Un lugar en el paraíso junto al Jafetz Jaim

Para un buen sustento

Ni siquiera Abaye y Rab Papa

Paciencia y tolerancia

¡Eres capaz de construir el Bet HaMikdash!

Es de gran valor estudiar las Leyes de lashón hará

La gravedad de hablar mal de los demás

¿Dónde están mis Mitzvot?

¿Es mejor no perdonar?

¿Por qué hay sufrimientos?

Por eso los niños sufren

No bastan las Mitzvot para perdonar un lashón hará

Las enfermedades del cuerpo son como las del alma

Ponte en su lugar y lo entenderás

Midá kenégued midá de lashón hará

La pobreza es consecuencia del lashón hará

El lashón hará despierta a la fiscalía en el Cielo

Palabras fuertes del Gaón de Vilna

Cuidado con tu balanza

Miles de pecados

Es peor que comer cerdo

Educa a tus hijos a no hablar negativamente

Dios escucha; no hay escape

El lashón hará pesa lo mismo que todos los pecados

¡Estoy impuro! ¡Estoy impuro!

El lashón hará equivale a todos los pecados de la Torá

Las palabras pueden alterar la realidad del mundo

Las palabras determinan el calendario judío

Las palabras pueden modificar la categoría de un objeto

La palabra es capaz de adquirir objetos en este mundo

El torneo mundial de ajedrez

La gran categoría del silencio

Ni los ángeles pueden comprenderlo

¿Cuándo aprendemos a hablar y a callar?

¿Cuál es el trabajo de la persona en este mundo?

La cantidad de palabras que hablas será tu vida

Nada mejor que el silencio

Habla poco y haz mucho

Para tener éxito, debemos aprender a callar

No hay nada mejor para el cuerpo que el silencio

Mejor quedarse callado que ayunar

Hablar y callar

Qué no decir

Cada palabra cuesta mucho

Proverbios en la Biblia sobre la lengua

Las palabras descuidadas cuestan vidas

Cuídate de lo que entra y de lo que sale de tu boca

Cada palabra de su libro está precisa

El misterio de las galletas

Escuchar lashón hará

Sé sincero, ¿qué harías si te pasara lo siguiente…?

El ejemplo de los Jajamim

Ni se te ocurra contarme lashón hará

Aparato auditivo

Ten una lista de temas neutros

Ama la paz y persíguela

Dios prefiere los caminos de Aharón

Cómo vivir hasta los cien años

¿Por qué gritan las personas?

Dañar con palabras

No importa la intención

Lo grave que es sacar malas palabras de la boca

Habla como si fuese la última vez que hablarías

Dile lo que quiere escuchar

Lo que decimos a nuestros hijos

Etiquetar

Chantaje

Negar o condicionar el amor

Ser perfeccionista

Comparar

Humillar

Amenazar

Hacer predicciones negativas

Cuidado con lo que dices a tus hijos

Tres palabras que pueden dañar una relación

Malas palabras

Palabras limpias (lashón nekiá)

Es muy grave hablar palabras negativas

Groserías, majaderías

Enseñar a nuestros hijos a hablar bien

Acoso escolar o bullying

¿Qué es el acoso escolar o bullying?

Tipos de acoso escolar

Bullying en los colegios

Casos y tragedias de bullying

Cumplir con nuestra palabra

Falta de honradez

Y mi palabra es la ley…

Jamás juró en vano

La mentira

De palabra de mentiras te alejarás…

La mentira no habita en el mundo que Dios creó

Habla con la verdad en el corazón

No sólo “no mentir” sino “decir la verdad”.

No provocar que se digan mentiras

Cumple con la promesa al niño

Cumple con tu palabra y horario

Aquí no es Ir Atiká

Lo principal: no mentir

Educar a los niños a no mentir

No tengo dinero en la casa

Pasos para llegar a la virtud de la verdad

A veces se permite cambiar las palabras

Frases de los Jajamim a cerca de la mentira

Frases de los Jajamim acerca de la verdad

Adulación

La adulación es muy grave para la Torá

Los diferentes tipos de adulación

Elokai, Netzor Leshoní Merá…

La Tefilá que implantó Mor Beré DeRabina

Guarda mi lengua del mal

A quienes me ofenden, mi alma haz callar

Y mi alma como polvo (humilde)

Historias verídicas sobre el tema

Curación milagrosa

El anillo perdido

A veces es preferible callarse

Cuánto cuesta cada palabra

Nunca digas que la comida tiene mucha sal

Cuidarse de lo que uno habla

Cuidado con los pleitos

Sueño salvador

Apenas con un poco de tierra

Lo que hace una carta

Mejor quedar mal, para no avergonzar al otro

Pero nunca olvidarán cómo los hiciste sentir

Todo lo que tengo y he logrado es gracias a ella

Fin




Prólogo

Lo que nos define como seres humanos es nuestra capacidad de hablar.

Siempre que nos preocupemos por cuidar lo que hablamos, cómo y cuándo lo hablamos, etc., estaremos dando más sentido a nuestra humanidad.

Quien no sabe utilizar este poder del habla que nos dio el Todopoderoso y lo usa para mentir, insultar, hablar lashón hará (maledicencia), etc., realmente se rebaja al nivel de cualquier otra criatura, menos el del ser humano.

Al usar para mal nuestras palabras, éstas no solamente no cumplen su propósito, sino que en ese momento hubiera sido mejor no haber tenido ese gran poder, y ser como un animal que simplemente no puede hablar y, por esto mismo, no puede avergonzar, dañar, herir y mucho más...

Si Hashem nos dio ese poder solamente a los humanos, los cuales tenemos mucha más inteligencia y raciocinio que los animales, ¡seguramente fue para que pensemos antes de hablar!

Está escrito en los Libros Sagrados: “Dios nos regaló a cada uno de nosotros la capacidad de hablar únicamente para finalidades positivas, desde agradecerle, alabarlo, pedirle, rezarle, bendecirlo, etc., hasta utilizarla para vivir lo cotidiano, desde trabajar, platicar con la familia, etcétera.1

Está escrito en el Talmud: baderej sheadam rotze lelej ba, molijim oto, “En el camino que la persona quiere ir, lo conducen del Cielo para cumplir su deseo”.2

La persona que dedica tiempo a mejorar su habla y a perfeccionar su lenguaje, poco a poco, con el tiempo, irá aprendiendo más y más, hasta llegar a dominar la gran cualidad de cuidar el habla.

Si la persona se esfuerza, ¡le conceden ayuda del Cielo para lograrlo!

Al estudiar este tema, demostramos a Dios nuestras ganas de cambiar en nuestro hablar y nuestro esfuerzo para lograrlo; con esto, seguro Él nos ayudará grandemente para lograrlo.

Y así, con el tiempo, llegaremos a sentir esa gran alegría y satisfacción de utilizar el don de la palabra sólo para bien.

Los que viven con la cualidad de cuidar el habla y se esmeran en ello, saben que el placer de contenerse y no hablar lashón hará es mucho mayor que el placer de decir ese comentario negativo…

¡Incomparable es el placer de contenerte con el de decir lashón hará!

¡Y ni hablar del placer eterno que recibiremos por cuidar nuestra habla, no en este mundo, sino en el Olam Habá! Allí, dice el Gaón de Vilna, la recompensa para los que se cuidan de no hablar lashón hará es tan grande, ¡que ni los ángeles pueden entenderla!3

Esto quiere decir que es una dimensión tan grande que todavía los ángeles no llegan a entender que eso realmente exista.

¿Quién no quisiera vivir ese sentimiento?

Analicemos: ¿estamos dispuestos a perder ese placer eterno solamente por disfrutar de unos cuantos minutos de placer que muchas veces acaban siendo momentos de arrepentimiento y vergüenza?

La Torá da mucha importancia al habla. Decenas de versículos en que la Torá menciona este gran tema han provocado que varios Jajamim, ya sea de tiempos pasados o actuales, se dediquen cientos y miles de horas a profundizar en él.

Con la ayuda de Dios, pudimos realizar este libro, con la única finalidad de reforzar en cada uno de nosotros el cuidado del habla y conocer el poder de la palabra que Dios puso en nosotros.

Dijo Shlomó Hamelej (el Rey Salomón): “Debemos esforzarnos en el tema del cuidado del habla”.4 Y así dice la Guemará:5 “Uno de los pecados que la persona transgrede día con día es abak lashón hará”.6

Dice la Guemará:7 “¿Cuál es el trabajo de la persona en este mundo? Comportarse como un mudo”. La Guemará cuestiona: “¿Incluso para hablar palabras de Torá?” Y contesta que por supuesto que no, sino únicamente para pláticas vanas, lashón hará, etcétera.

Los Jajamim explican sobre esta Guemará que la persona debe trabajar toda su vida en saber cómo cuidar su palabra, cuidarse en lo que habla, lo que dice, etc., ya que esto es parte de nuestro trabajo en esta vida, y no sólo saber y conocer las Halajot (leyes) y el poder el habla, y la palabra misma, sino aplicarlo en nuestra vida y siempre cuidar las palabras que sacamos de nuestra boca.

Al leer este libro entenderemos el poder que tiene el habla, que a veces es preferible callar a hablar de más —seguramente muchos de nosotros lo sabemos—; descubriremos la fuerza de la palabra, lo grave de la mentira, la prohibición de hablar lashón hará, la gravedad de decir groserías, el gran pago por quedarse callado cuando es necesario, tener cuidado en no afectar a los demás con palabras, y muchas otras cosas.

Pidamos a Dios que nos ayude y nos mande ayuda celestial para cumplir con Su Voluntad, principalmente en este tema del cuidado del habla. Y como explicaremos en su momento, cuidar la palabra no sólo significa “no hablar” o “quedarse callado”, sino utilizar nuestra palabra, nuestra habla, para bien, para animar, para alegrar, etcétera.



Introducción

La capacidad de hablar es la cualidad que define al humano. Ningún otro ser tiene la capacidad de comunicarse de modo elocuente, creativo y sensible. Como veremos, las palabras del hombre poseen una fuerza tremenda: son capaces de dañar, lastimar, hacer sufrir; o lo contrario, beneficiar, favorecer, elogiar, etc., a cualquier persona.

¡Nuestras palabras incluso tienen la capacidad de alterar a las personas y a los objetos! Al pensar en esto, podremos entender por qué shemirat halashón (cuidar la palabra) tiene tanta importancia en el judaísmo.

La capacidad de hablar es la principal característica del ser humano. Si analizamos la creación del ser humano, entenderemos que esa cualidad del habla es parte de Dios.

Está escrito en la Torá: “Y Dios formó al hombre del polvo del suelo, y sopló en sus narices aliento de vida; y el hombre se convirtió en un alma viviente”.8

¿Cuál es el atributo único del hombre que lo distingue de los animales, quienes también son llamados “almas vivientes”?

Explica el Targum Unkelus (la traducción de la Torá que fue entregada directamente al Pueblo Hebreo en el Monte Sinai): “El alma viviente es “un ser que habla”, ruaj memalelá. En otras palabras, la fuerza vital contenida en el aliento que insufló Dios en nuestra nariz es lo que nos hace hablar. La fuerza interna que constituye nuestra “alma de vida” se manifiesta en nuestra capacidad de articular nuestro ser interior por medio del poder del habla.9 En cada palabra que pronunciamos estamos exhalando el aliento Divino que se encuentra dentro de nosotros.10

La conexión entre el cuerpo y el alma del hombre se encuentra en la capacidad de hablar y expresarse a sí mismo mediante la palabra hablada. El contenido de las palabras humanas son ideas que se originan en el alma, pero tales ideas están “empacadas” en palabras que emergen del cuerpo. La palabra hablada es la fuerza que unifica las dos partes de la Creación. Las palabras humanas combinan lo espiritual con lo físico y unen las dos porciones de la realidad…

El Cuzarí menciona las cuatro categorías de creaciones que hay en el mundo:

Domem – Mineral. Por ejemplo, piedras, polvo, etcétera.

Tzomeaj – Vegetal. Por ejemplo, plantas y árboles.

Jay – Ser vivo. Por ejemplo, animales.

Medaber – El que habla. Se refiere al ser humano.

Cuando El Cuzarí se refirió al ser humano no le llamó así, sino “El que habla”. Esto viene a enseñarnos que la parte más importante del hombre es el habla, ya que El Cuzarí le llamó Medaber y no “hombre”. Es decir, si la persona utiliza su boca para algo que no tiene ningún beneficio, está despreciando su categoría de Medaber.

Para resumir

La capacidad de hablar es el puente entre la parte física del ser humano, terrenal, y su parte espiritual. Brinda al hombre la capacidad de activar su ser espiritual. Dios formó al hombre con el polvo de la tierra y le insufló un alma Divina creando un ser único e incorporando en él tanto lo físico como lo espiritual.

Esta dualidad es la que dota al hombre de libre albedrío. Si estuviera unido únicamente al mundo material, su libre albedrío no habría sido mayor que el de los animales. Si estuviese conectado sólo al mundo espiritual, no habría tenido más libre albedrío que los ángeles.

Puesto que el hombre vive en ambos mundos, tiene la capacidad de elección. Se deduce entonces que, en la boca, donde se intersecan ambos mundos, donde más claramente se evidencia el libre albedrío.11

Como ilustración del diseño de la Creación, no es por casualidad que la voz se produzca en el cuello. La voz es la raíz del habla, el poder de conectar mundos. De forma similar, el cuello conecta la cabeza y el cuerpo, el dominio superior e inferior de la persona.

La Torá da mucha importancia al cuidado de la palabra, ya que cada persona debe considerarse a sí misma y a sus palabras como si el equilibrio del destino del mundo se encontrara en sus propias manos. Su siguiente acto puede traer éxito y felicidad a toda la especie humana, o lo contrario.12 En el mundo físico esto se llama “efecto mariposa”: una mariposa mueve sus alas en Tokio y hace que llueva en Nueva York.13

Cada uno de nosotros somos capaces de provocar y hacer sentir bien a alguien, de elogiarlo; perjudicarlo o hacer que se sienta mal. De nosotros depende mucha gente a nuestro alrededor. Y todo esto dependerá de cómo utilicemos ese regalo de Dios, llamado el habla.

De acuerdo con algunos estudios, la persona habla en promedio 40,000 palabras al día.

Esto quiere decir que en el día tenemos 40,000 oportunidades de construir o destruir, de animar o deprimir, de alegrar o entristecer, de acercarnos a Dios o alejarnos de Él.

¡Nosotros decidimos qué hacer con esas palabras!

Muchas personas observantes se cuidan excesivamente de que todo lo que entre en su boca tenga la más estricta supervisión rabínica; no comerán nada que provoque la mínima sospecha sobre su procedencia o autorización, y preferirán pasar una tarde en ayunas con tal de no ingerir algún alimento dudoso; pero en lo que se refiere a lo que sale de su boca, la gente tiende a ser menos exigente; hablan lo que les viene a la mente y no buscan una autorización a todo lo que expresan con su lengua.

La Torá es muy clara al respecto cuando dice: “No vayas de chismoso en tu pueblo, aléjate de la mentira, no aceptes chismes”, etc. Esto nos da una idea de que cuidar el habla no es algo opcional para la gente de cierto nivel, sino que es una obligación para todo individuo sin excepción.

Recordemos lo que dijo Rab Israel de Salant:

Vale la pena que la persona estudie ética (musar) toda su vida, incluso si solamente le sirve para callarse una sola vez y no hablar lashón hará.14


Utiliza el don de la palabra para bien

Que nuestras emociones no afecten nuestra habla

Debemos reflexionar acerca de la manera en que nuestras sensaciones físicas, ya sea cansancio, estrés, enojo o simplemente mal carácter (además del resultado de nuestro trabajo diario, aunado a las emociones que esto trae consigo) impactan en nuestra forma de hablar contra determinada persona y circunstancia.

Entendamos que el cansancio, la ansiedad, el estrés, entre otros, son resultado de reprimir las emociones. El secreto está en saber manejarlas. El mejor ejemplo de ello es que sentirnos irritados no es nuestro gran problema; el conflicto surge cuando permitimos que la ira tome el control de nuestros pensamientos y acciones.

Concientízate

Ni tus hijos ni las personas que están a tu alrededor tienen la culpa de lo que tú estás sintiendo (aunque a veces ellos hayan cometido errores). Recuerda que no tenemos el control sobre las circunstancias o sobre los demás, pero sí sobre nosotros mismos.

Te ayudaría muchísimo tener en mente que, en cuanto empieces a sentir que la ira y el enojo te invaden, realices algunas estrategias:

Contar hasta diez

Respirar profundamente tres veces

Autodirigirte en voz baja palabras como: “cálmate”, “no pierdas el control”, “mi hijo no tiene la culpa”, “soy una persona prudente y calmada”.

Encuentra la que te dé resultados contundentes.

Sazona” tus palabras

Una vez que hayas logrado tranquilizarte, puedes hablar con tu hijo o con la persona que haya provocado tu enojo y pon en práctica lo que acabas de leer. “Sazona” tus palabras para que sólo salgan aquellas necesarias para ese determinado momento, sin dejar que tu enojo se apodere de ellas.

El don de la palabra

¡Qué hermoso es poder comunicarnos por medio de las palabras, expresar lo que sentimos, apoyar a un amigo, negociar, declarar, alentar! Siempre y cuando lleve un buen propósito y sea expresada con lo mejor de nuestro ser, la palabra construye, alienta y da vida. Pero, ¿qué sucede cuando utilizamos este don tan valioso con base en frustraciones, desánimo y cualquier sentimiento negativo que se alberga en lo más profundo de nuestro corazón? Simplemente aniquila a nuestro interlocutor.

En esta obra se hablará mucho del poder de la palabra, y ya sabemos la fuerza que tiene. Quizá muchos lo entendamos, pero pocos usamos conscientemente ese poder. He visto madres destruir a sus hijos, matrimonios en crisis, desempleados e infinidad de situaciones donde la causa inicial fue un desafortunado comentario. Se dice que la boca expresa lo que nuestro corazón siente… y no está muy alejado de la realidad. Lo más grave es que utilizamos este Don divino a la ligera, sin cuidar cómo los demás se quedan con nuestras palabras y la mayoría de las veces fluyen con ellas nuestras más escondidas emociones.

Consejos para mejorar el habla

Te preguntarás: “¿Cómo controlo mi habla, si tengo que comunicarme todo el día?”. Esto podría servirte:

1. Toma conciencia del poder de lo que dices

El hecho de poder expresarnos es un regalo y debemos usarlo como tal, con conciencia, con objetividad y asertividad.

2. No dejes que las frustraciones sean la base de tus opiniones

Tener una vida emocionalmente sana, nos permite interactuar de la misma manera con todas las personas que nos rodean transmitiendo lo mejor de nosotros y regalando vida con cada palabra, tan necesaria en estos tiempos de constantes crisis.

3. No juzgues sin conocer

Es muy común suponer; sin embargo, hacerlo sin pruebas es algo tan fuera de la realidad como vivir en Marte y, por tanto, alejado de la verdad. Cada persona tiene su historia y nadie sabe lo que ha hecho para seguir adelante con su vida. Honremos a las personas respetando sus decisiones y su vida.

4. Aprovecha el don de la palabra para construir, no para destruir

Utilicemos este maravilloso don para construir, para alentar, para crear; en resumen, “Si lo que ha de salir de tu boca no es para agradar, haz el favor de callar”.

Busca estar en paz, que tus diálogos internos no interfieran con lo que dices. Si te llenas de pensamientos positivos, no dejarás lugar para emociones destructivas y, si las hay, tienen que sanar.

Actualmente se ha modificado la forma de expresarnos, ya que las redes sociales son una plataforma para opinar, cuestionar e incluso dañar más que las palabras dichas. Es debido a esto que la destrucción de personas se hace de manera masiva, sin preguntarse cómo se siente quien es objeto de un comentario mal intencionado; por morbo, éste se repite infinidad de veces, lo cual hace cómplice a todo el que lo comparte.

Hay un mundo que siempre espera lo mejor de ti y en ti hay mucho que dar.

Gracias a que cuido lo que mis ojos ven…

Rab Yehuda Sadka, Rosh Yeshibát Porat Yosef, contó que en una oportunidad alguien preguntó a Rab Israel Abujatzira: “¿Cómo hace para que Dios siempre responda sus pedidos, mientras que sus plegarias nunca son escuchadas a pesar de que muchas veces pide y pide?”. El Tzadik respondió: “El secreto está en el cuidado extremo con el que resguardo mis ojos y mi boca”.

Podemos recordar las palabras del Shomer Emunim:

“Puedo asegurar a quien logra contenerse de mirar imágenes prohibidas que tiene en esos momentos una oportunidad única de pedir lo que desee, pues seguro que del Cielo se lo concederán”.

Rab Yaakob Logasi habla en su libro Tiferet Israel de muchísimas personas que hicieron la prueba y los resultados milagrosos no tardaron en dar sus frutos, tanto espirituales como materiales.15

Así como sucedió con el famoso Baba Sali (Rab Israel Abujatzira): en una ocasión le dijeron que había un hombre secuestrado y nadie sabía dónde estaba.

El Baba Sali pensó un momento y dijo que ese hombre estaba secuestrado en Londres; comenzó a decir cómo llegar ahí e indicó exactamente el lugar donde se encontraba.

La gente, impresionada, fue a Londres y, dicho y hecho, ¡ahí se encontraba el hombre!

Al regresar, preguntaron al hijo de Rab Israel, el Baba Meir, cómo era posible que su padre supiera de manera tan precisa el lugar donde estaba el cautivo; y no sólo eso, sino que hubiera podido explicar cómo llegar, siendo que nunca en su vida estuvo en Londres.

Las palabras del Baba Meir fueron las siguientes y constituyen un gran mensaje para la vida:

“Mi padre puede ver lo que todos no pueden, ya que él no ve lo que todos sí ven”.

Lo mismo se aplica con la palabra. Si nos cuidamos de hablar únicamente lo que tenemos permitido, entonces tendremos una fuerza muy especial y las palabras que digamos podrán cumplirse.16

Encontramos esto mismo con Yosef Hatzadik. Dice el Talmud que todos los sueños van detrás de la boca que los interpreta.17

La Torá nos cuenta que Yosef interpretó los sueños del Faraón y que éstos se cumplieron exactamente como lo descifró Yosef. Pero también los hechiceros del Faraón interpretaron sus sueños y no se cumplió lo que ellos dijeron. De ahí que, de acuerdo con lo que dijo el Talmud, todo depende de cómo se interpreta…

Contestan los Jajamim con el mismo mensaje que mencionamos: “Por cuanto que Yosef tenía un cuidado muy especial en su boca —es decir, se cuidaba de lo que decía—, su palabra tuvo la fuerza de hacer que su interpretación se cumpliera como él lo dijo; a diferencia de esos brujos que, aun cuando también interpretaron el sueño, por cuanto que no cuidaban su boca no tenían la fuerza para provocar que sucediera lo que interpretaron”.18

Con una sola palabra

Con una palabra irresponsable, ¡creas discusión y peleas!

Con una palabra cruel, ¡creas heridas!

Con una palabra de resentimiento, ¡creas odio y rencor!

Con una palabra brutal, ¡matas!

Con una palabra amable, ¡alegras!

Con una palabra alegre, ¡animas!

Con una palabra oportuna, ¡haces liviana la carga!

Con una palabra de amor, ¡curas y traes felicidad!

¡Las palabras existen!

¡Maldicen o bendicen, destrozan o ayudan, matan o salvan!

“Si todas nuestras palabras son amables, los ecos que escucharemos también lo serán.”

De ti depende si las usas para bien o para mal, tanto para ti como para los demás.

Cuida tus palabras; ¡recuérdalo siempre! Ellas tienen poder. ¡Habla de tal manera que tanto tu alma como la de los demás queden en paz!

En breve:

Una de las primeras cosas que debes aprender sobre hablar, es que mientras menos palabras uses y mejor las pienses, más sabiduría demuestras.

Al hablar de más podemos cometer errores de los cuales nos arrepentiremos y no podremos enmendar.

Antes de expresar cualquier idea, piensa en las consecuencias que puede tener lo que vas a decir y si a ti te gustaría oír esas mismas palabras de la boca de alguien más.



La fuerza del habla y de las palabras

Los sueños van detrás de la boca que los interpreta

Nos cuenta el Midrash19 que sucedió el caso de una mujer que vino a consultar a Rabí Elazar acerca de su sueño y le dijo:

—Observé en mi sueño que el techo de mi casa se rompía.

Entonces Rabí Elazar le dijo, a modo de interpretación:

—En un futuro darás a luz un hijo varón.

Y así aconteció. Transcurrió cierto tiempo y nuevamente la mujer tuvo el mismo sueño. También esta vez se lo interpretó Rabí Elazar:

—Darás a luz un hijo varón.

Y de nuevo así aconteció. Tras un cierto tiempo soñó ella por tercera vez el mismo sueño. Y tal como era su costumbre fue a consultar a Rabí Elazar, pero en ese momento el Sabio no se encontraba en la Casa de Estudio.

Le preguntaron sus alumnos:

—Dinos cuál es tu pedido e intentaremos ayudarte.

Preguntó la mujer:

—¿Acaso también ustedes son expertos en la interpretación de sueños, como su maestro?

Le respondieron los alumnos:

—Cuéntanos tu sueño y nosotros te lo interpretaremos.

La mujer les relató su sueño acerca del techo de su casa que se rompía, y los alumnos se lo interpretaron:

—En un futuro cercano enterrarás a tu marido.

Al escuchar esta amarga noticia, la mujer salió y comenzó llorar amargamente. Cuando regresó Rabí Elazar, preguntó a sus alumnos:

—¿Por qué llora esta mujer?

Le contaron los alumnos lo sucedido durante su ausencia y, al escucharlo, Rabí Elazar se estremeció y les dijo:

—Con sus propias palabras han matado a su marido.

Vemos de esta tremenda historia que depende de cómo se interprete el sueño es que sucederá…

Por eso dice el Midrash:20

Una persona no debe contar su sueño a su enemigo, sino a quien lo ama, ya que su enemigo no encontrará en el sueño ningún aspecto positivo, y quien lo ama no encontrará en el sueño ningún aspecto negativo. Y todos los sueños van detrás de la boca que los interpreta.21

Tenemos la fuerza para bendecir a los demás

Todos y cada uno tenemos la fuerza para bendecir a los demás. Esto lo vemos muy seguido, cuando vamos con los grandes Jajamim (Sabios de Israel) para pedirles Berajot (bendiciones) y realmente confiamos en que esa Berajá (bendición) tendrá la fuerza para ayudarnos.

Por supuesto que las Berajot de los grandes Jajamim tienen mucha fuerza, ya que está escrito: “Lo que un Tzadik determina, Dios lo cumple”. Pero debemos saber que cada uno de nosotros tenemos una gran fuerza para bendecir a los demás, ya sea para temas económicos o sociales, que se acerquen al camino de la Torá, etcétera.

A continuación, daremos algunos consejos de los Jajamim para que se cumplan las bendiciones que damos a los demás.

Consejos para que nuestras Berajot se reciban

“Cuando la persona quiere bendecir a su prójimo o a su hijo, debe alabar primero a Dios. Si no hace esto, la bendición no se recibe.”

Así acostumbraba hacer el famoso Jidá, quien, cuando alguna persona iba con él para pedirle una Berajá, ponía su mano en la cabeza del otro, alababa primero a Dios y decía: Itbaraj Shemó Shel Hakadosh Baruj Hu, “Bendito sea el Nombre del Santo, bendito es”, y luego daba la Berajá.22

Otro consejo para que se reciban las Berajot es que quien está bendiciendo se halle cerca de la persona a la que bendecirá.23

La Berajá es más fuerte si se dice frente a frente. Por eso los Cohanim se voltean para quedar frente a toda la congregación, a fin de dar la Berajá debidamente.24

Valoremos la Berajá que damos y/o recibimos

Platicó Rab Abraham Arush que, en una ocasión, en la ciudad de Nueva York entró un Yehudí a ver al último Rebe de Lubavitch, Rab Menajem Mendel Schneerson (1902-1994). Este personaje desconocido para todos los que frecuentaban diariamente al Rebe logró escabullirse hasta hallarse frente a Rab Schneerson, y le dijo:

—Por favor, honorable Rabino, deme una bendición para tener un hijo.

—Con mucho gusto —le respondió el Sabio—. Con la ayuda de Dios, lo tendrás el año entrante.

—¡Muchas gracias! Estoy seguro de que así será.

Justamente nueve meses después de aquel día, entró de nuevo este Yehudí con su bebé en brazos para agradecer al Rebe por el milagro ocurrido. Acto seguido, le pidió que lo honrara con ser el Sandak (quien sujeta al bebé en la circuncisión) de su hijo.

—Por supuesto —le respondió el Rebe.

Un Jasid que observaba con detenimiento la escena esperó pacientemente y, una vez que el padre y el niño se retiraron, se acercó a Rab Menajem Schneerson y le dijo:

—Perdone mi curiosidad, honorable Rabino. Este hombre desconocido vino hace nueve meses y usted le dio su bendición, la cual funcionó de inmediato. Yo llevo veinte años pidiéndole la misma bendición para tener hijos y aún no tengo la fortuna de ser agraciado.

—Mira, hijo —le contestó el Rebe—. Cuando este hombre me pidió la Berajá, salió de aquí y se fue a comprar la carriola. Después empezó poco a poco a comprar la ropita para el bebé, y así, cuando llegó el gran día, tenía todo listo. Pero su confianza empezó desde antes de llegar aquí, en el entendimiento de que, a fin de que funcione una bendición, debe tenerse plena confianza en ella.

De aquí podemos aprender que no es suficiente la bendición de un Justo, sino que quien la recibe debe también estar plenamente convencido de que ésta va a cumplirse.

Nosotros somos creyentes, hijos de creyentes, y debemos tener la fe de que toda esa tradición que tenemos como herencia de la Casa de Yaacob en creer en la bendición de los Justos es algo que sí sucede, pero es elementalmente necesario que tengamos confianza en ella.

Bendecir a nuestros hijos

Una de las Berajot que mencionamos todos los días en la mañana, en Birkot Hashajar (Veareb na), es una petición a Dios para que nuestros hijos se ocupen en la Sagrada Torá, y no sólo eso, sino también que la Torá les sea dulce y agradable.

Dijeron los Jajamim que una gran parte de la educación de los hijos depende de la Tefilá que hacen los padres. Es decir, aunque éstos sean un buen ejemplo para los hijos y los eduquen con buenas virtudes ofreciéndoles cariño y amor, todavía necesitan hacer algo más importante: hacer Tefilá por ellos.

Mas hoy, cuando el mundo presenta circunstancias complicadas para educar a nuestros hijos, sólo la Tefilá puede protegerlos de tanta suciedad que hay en las calles, y tiene también la fuerza de inyectarles Torá e Irat Shamaim (temor al Cielo).25

Dijo el Rab de Beltz: “¿Ya tuviste hijos? Ahora trata de que no pase ninguna Tefilá sin que pidas por ellos. Si lloras mucho por la educación de tus hijos, tendrás hijos buenos”.

Cuentan que el libro de Tehilim (Salmos) de la madre del Jafetz Jaim recibió cientos de lágrimas de ella, por los muchos pedidos que hizo a Dios para que su hijo creciera en el camino de la Torá.

En cierta ocasión preguntaron a Rab Shlomo Volve:

—¿Por qué en ninguna de las bendiciones de la Amidá (el rezo silencioso) hacemos una petición por los hijos?

Respondió Rab Volve:

—Primeramente, no hay un texto universal para pedir a Dios por los hijos. Cada uno tiene requerimientos diferentes y no es posible hacer un texto único. Y en segundo lugar, uno no debe esperar hasta que comience el siguiente rezo, sino que debe pedir a Dios en todo momento que se necesite… Todo lo que he ameritado por el estudio de la Torá se debe a mi madre, a quien veía rezando por mí… incluso diez veces al día.

En cierta familia había varias hermanas. Una de ellas era la más distinguida, por su belleza, cualidades, virtudes, inteligencia, etc. Las demás eran las “normales” y tal vez con algunos defectos.

Los padres de estas niñas se dedicaron a rezar mucho por todas ellas para que se casaran con buenos hombres, a excepción de la “hija especial”, que seguro se casaría con el mejor hombre de la comunidad. Pero por las demás, debían rezar mucho para que les fuera bien.

Así pasó mucho tiempo hasta que llegó el momento de casarlas. Al final, todas las jovencitas “normales” se casaron con muy buenos hombres, y la hija “especial” tardó muchos años en casarse. Cuando hay Tefilá, hay éxito sin duda.

El que tiene buen ojo será bendecido

Está escrito en Mishlé (Proverbios): Tob ain, hu yeboraj, “El que tiene buen ojo será bendecido”.26

Explicaron nuestros Sabios que no está escrito que la persona con buen ojo bendecirá a los demás (yebarej), sino que quien tiene buen ojo será bendecido por Dios (yeboraj).27

Siempre es bueno bendecir a toda persona, ya que tal vez cuando se le bendice es un momento de voluntad en el Cielo, y esas bendiciones serán recibidas.

“Igual para ti…”

Cuando alguien recibe una Berajá debe decir: Vején lemor, “Igual para ti”. Cuenta el Talmud que Rab bendijo a Rab Huná y se cumplió esa bendición; y que Rab se enfadó, pues Rab Huná no le contestó: “Igual para ti”.28

De cualquier persona debemos recibir Berajot, como dice el Talmud: Al tehí birkat ediot kal beenejá, “No desprecies alguna Berajá de cualquier hombre”.29

Mucho debemos tratar y esforzarnos por recibir bendiciones de nuestros padres. Incluso si están en lugares muy lejanos, debemos ir con ellos antes de Shabat o las Festividades, para recibir su Berajá.30

Dice el Midrash que todo lo bueno y el reinado que Esav y su descendencia recibieron fueron por el mérito de haber sido bendecido por su padre, Itzjak.

La gran Berajá del Gaón de Vilna

Para entender lo que vale una Berajá hay una historia real que sucedió hace aproximadamente 300 años.

En Vilna no había lavaderos o llaves de agua, sino que la gente se lavaba con agua de tambos o cubetas.

Afuera del Bet Hakeneset había un barril especial que era llenado con agua a fin de permitir que cada persona que entrara al recinto se lavara antes las manos.

En una ocasión llegó el Gaón de Vilna para lavarse las manos y encontró el barril vacío. Se había acabado el agua del barril. Cerca de ahí había un niño, quien notó que el Gaón no tenía cómo lavarse las manos. Por tanto, tomó la decisión de ir por una cubeta y llenarla con agua para dársela al Sabio, a fin de que se lavara.

Al ver al niño cargando la cubeta de agua que le había conseguido, el Gaón de Vilna le dio una Berajá diciéndole así:

—¡Niño, que vivas cien años!

Cuando este “niño” ya tenía 99 años cayó enfermo y su familia, muy preocupada por él, quiso llevarle doctores. Pero a todos él los rechazó. Dijo:

—Si el Gaón de Vilna me dijo que viviré cien años, así será.

Y eso ocurrió: este hombre vivió hasta los cien años de edad, exactamente lo que el Sabio le había prometido.31

Todos debemos aprender de esto y nunca privarnos de bendecir a cualquier persona, ya que una Berajá con amor siempre es recibida por Dios.

Cuidado con maldecir a alguien

Debemos saber que las palabras que sacamos de nuestra boca tienen mucha fuerza, al grado que son capaces de dañar muy fuertemente, en particular cuando se maldice a los demás, incluso si no se tienen malas intenciones.

Es una prohibición de la Torá maldecir a cualquier persona. Toda maldición que se diga hace “mucho ruido en el Cielo” y es capaz de recaer ya sea en quien la dijo o sobre quien fue dicha la maldición.32

La fuerza de una palabra provocó un secuestro

Para entender la fuerza que tiene el habla y lo que decimos, cuenta el Talmud:33

En una ocasión llegaron unos secuestradores a Israel a pedir rescate para liberar a unas mujeres. El padre de Shmuel mandó a varias personas a cuidar a esas mujeres para que no las dañaran los secuestradores.

Shmuel preguntó a su padre:

—Y hasta ahora, ¿quién las ha cuidado?

En otras palabras, no era necesario mandar a cuidar a esas mujeres, pues seguramente ya las habían dañado y resultaba innecesario cuidarlas más.

Le dijo su padre:

—Si fueran tus hijas las mujeres que están secuestradas, ¿dirías lo mismo?

Cuenta la Guemará que en ese momento secuestraron a las hijas de Shmuel, por cuanto que el padre lo dijo (incluso sin intenciones malas y no como una maldición). Esas palabras tuvieron la fuerza de provocar que secuestraran a las hijas de Shmuel.

La fuerza de una palabra provocó una muerte

Otra historia similar nos cuenta la Guemará:34

Había un Rab importante llamado Pinjas, que era hermano de Shmuel.

La hija de Pinjas murió y llegó Shmuel a consolarlo.

En ese momento, Shmuel preguntó a su hermano:

—Veo que tus uñas están muy largas; ¿por qué no te las cortas?

Le contestó Pinjas:

—Si tú estuvieras de luto, ¿te cortarías las uñas?

Cuenta la Guemará que en ese momento murió un pariente de Shmuel y por ello estuvo de luto…

¡Cuánto debemos cuidar las palabras que hablamos! ¡Las palabras tienen fuerza!

La fuerza de una palabra provocó su propia muerte

En septiembre de 1888 se inauguró el primer panteón de Petaj Tikva, en Israel.

Un hombre, totalmente sano, fuerte y joven, dijo lo siguiente: “No me molestaría ser el primero que enterraran ahí”.

Pasaron diez días y ese hombre falleció. ¡Fue el que estrenó el panteón, tal como él mismo lo dijo!

Esta historia está escrita en su lápida, que aún puede verse en el cementerio. Yo, el autor del libro, vi una foto de ella y dice textualmente:

“El primer hombre que fue enterrado en este panteón fue Rab Nisim Leib. Un hombre bueno, que fue a vivir con su familia a Israel. Diez días antes de su muerte, mientras era un hombre sano y totalmente fuerte, dijo que no le molestaría ser el primero que enterraran en ese nuevo cementerio”.

El habla tiene fuerza espiritual

Para entender cómo es posible que una palabra pueda dañar tan gravemente como lo vimos en las historias anteriores, explicaremos con las palabras del Minjat Jinuj, que dicen así:

“Por cuanto que el habla (la palabra) es originada y producida en una parte espiritual (así como lo expusimos en la introducción, con la explicación del Targum Unkelus), tiene una fuerza especial, al grado que es capaz de provocar que suceda lo que se dijo. Conforme a esto, se entiende por qué las Berajot de los Jajamim se cumplen y tienen una fuerza más especial, por cuanto que ellos están más conectados a lo espiritual”.35

Otra explicación, mencionada por el Mearshá, es la siguiente:

“Por cuanto que el habla (las palabras) que decimos tienen una especie de profecía —es decir, Dios nos manda una especie de profecía en nuestras palabras, que de acuerdo con lo que digamos es lo que pasará en el futuro—, no es recomendable ni correcto sacar palabras malas de nuestra boca, ya que eso podría pasar como una profecía”.36

Dice el Zohar: “Todo esto se aplica incluso si no hay ninguna mala intención”.37

Por eso dice el Talmud: “Nunca ocasiones abrirle la boca al Satán” (al tiftaj pe lasatán).38

El pacto que tiene el habla de la persona con Dios

Hay un concepto mencionado en varios lugares del Talmud: Brit Kruta Lasfataim; es un pacto que tiene el habla de la persona con el Creador. Lo que la persona habla tiene la fuerza para que pueda cumplirse. Por eso es importante nunca hablar palabras negativas o que puedan causar algún daño.

Por ejemplo, no debemos decir: “Si te cayeras, ¿qué harías?”, ya que por el simple hecho de expresar esas palabras: “Si tú te cayeras”, podrían tener la fuerza de que tal hecho se cumpla.39

También hay un concepto llamado Al Tiftaj Pe Lasatán, del cual aprendemos que no debemos decir palabras que puedan despertar al Yétzer Hará (instinto del mal) para poder acusar a otra persona.40

Por ejemplo, no mencionemos nunca que otra persona no se merece tener algo; ni siquiera por algo que pueda dañarse, como “No mereces tener esto”.

El Maharshá explica que hay una diferencia entre los conceptos de Brit Kruta Lasfataim y Al Tiftaj Pe Lasatán.

En cuanto a Al Tiftaj Pe Lasatán, significa que la persona merece recibir la sanción del Cielo; en otras palabras, cuando decimos algo negativo sobre otra persona se abren sus libros en el Cielo y se analiza si es propicio o digno de recibir lo que tiene o seguir teniendo lo que posee; si realmente no lo merece, se lo quitan o termina dañado. Brit Kruta Lasfataim se aplica para cualquier detalle en la vida, para cosas buenas o malas; es decir, lo que digamos tiene fuerza para que se cumpla, sea bueno o malo, y ya sea con o sin intención.



El lashón hará es peor que un tsunami

Como todos sabemos, un tsunami es un fenómeno increíble y sorprendente; hemos visto que es capaz de dañar, perjudicar e incluso matar a miles de personas.41

Mediante un gran comparativo entre el lashón hará y un tsunami demostraremos que unas “simples palabras” de lashón hará podrían afectar mucho más que el océano en su furor.

Dicen los Jajamim que todo lo que Dios creó en el mundo lo hizo con un propósito; en otras palabras, el Creador no hizo nada en vano, ni sucede por casualidad en este mundo. Tal vez Él ha mandado los tsunamis para hacer esta comparación…

Comparativo entre el lashón hará y el tsunami

Si queremos comparar la velocidad de un tsunami con la del lashón hará, nos sorprenderemos con el dato siguiente: un tsunami no corre tan rápido como el lashón hará. Durante un tsunami, las aguas se desplazan a 700 kilómetros por hora, a diferencia del lashón hará, que viaja a la velocidad del sonido, que son 1,200 kilómetros por hora. Todos sabemos que una palabra de lashón hará llega a oídos de miles de personas en segundos… y más hoy, que tenemos dispositivos tecnológicos que nos permiten mandar mensajes —y recibirlos— en segundos, desde y hasta miles de kilómetros de distancia.

El tsunami es capaz de dañar a miles de personas —así como todos lo hemos visto—; el lashón hará tiene la fuerza de dañar a masas enteras.

El tiempo que tarda el tsunami en dañar es de pocos minutos, pero la reparación del daño tarda años, e incluso décadas. El lashón hará, para dañar, tarda pocos segundos o algunos minutos (dependerá de la “dosis” que se descargue en la plática); pero reparar el daño podría tardar meses o hasta años; y en muchas ocasiones causa daños irreparables (gente que ya no pudo casarse nunca por haber hablado mal de ella, o problemas económicos, sociales, etcétera).

Cuando un tsunami golpea, la cantidad de afectados es impresionante y muy grande; incluso llega a ser imposible conocer el dato exacto de personas afectadas. Cuando se daña con lashón hará, es imposible conocer la cantidad afectada; incluso es imposible conocer quién salió dañado y tal vez nunca serán identificados.

Los afectados por un tsunami pueden llegar a perder sus casas y sus pertenencias; en otras palabras, cosas materiales que se recuperan con el tiempo. Pero el lashón hará es capaz de destruir matrimonios, armonía familiar, sociedades en los negocios, etcétera.

Seguramente hemos visto fotografías o videos de los daños que ocasiona un tsunami. Por supuesto, al ver las imágenes desde alturas muy elevadas es más fácil comprender los daños ocasionados, ya que se tiene una perspectiva más clara de lo que sucedió en la zona afectada. Igualmente sucede con el lashón hará: desde el Cielo se ven más claramente los daños ocasionados. Aquí en la tierra no es posible entender ni descubrir cuánta gente salió afectada por unas simples palabras.

Para detener o contener un tsunami todavía no se inventa nada en el mundo, y quién sabe si algún día habrá algo para ello. Pero detener un lashón hará es posible; ¿cómo? Cuidando algunos detalles; por ejemplo, el enojo, la envidia, el rencor, los celos, etc. Por eso, cuando estemos a punto de enojarnos o despertar en nosotros un sentimiento de envidia por otro, debemos cerrar nuestra boca en ese momento y saber que se nos presentará una prueba de hablar, o no, lashón hará.

Mucha gente se impresionó al ver el comienzo del tsunami de diciembre de 2004 e incluso muchos se acercaron a la playa para tomar fotos pensando que era algo entretenido… Pero todos sabemos que después de algunos minutos esas aguas arrasaron con todos ellos.

Igualmente pasa con el lashón hará: mucha gente se divierte al platicar de los demás y hablar de todo mundo, pero después de un tiempo —corto o largo— nos damos cuenta de los daños tan grandes que eso causa…

Mucha gente se salvó del tsunami, increíblemente por el simple hecho de que estaban dentro del agua buceando —aunque parezca ilógico—, ya que el daño fue causado afuera del agua y no adentro. Así pasa con el lashón hará: quien se encuentra adentro de la Torá —que es comparada con el agua— está más protegido del daño que la maledicencia pueda ocasionar, ya que tiene ese escudo llamado “Torá”.

Dice la Guemará: “¿Cuál es la solución para la persona que habla lashón hará?”. Contesta la Guemará: “Que se ocupe en la Torá”.

En el tsunami, mientras más alta era la persona menos vulnerable fue, ya que su estatura podía ayudarle a protegerse un poco más que los otros. Lo mismo se aplica con el lashón hará: mientras más alto se halla la persona en espiritualidad, menos vulnerable será, ya que el grado de espiritualidad y conciencia de la gravedad del pecado lo aleja de lo grave del lashón hará.

La gente cae muy fácilmente en este pecado por varios motivos: no sabe que está prohibido hablar negativamente de los demás; no conoce la gravedad del pecado, al grado que es posible llegar a traspasar hasta 31 prohibiciones de la Torá. Además, la gente no conoce las leyes de lashón hará.

En el tsunami, algunos vecinos de las zonas afectadas pudieron ver lo grave del suceso, pero se les complicó decir a los demás la gravedad de la situación. Lo mismo pasa con el lashón hará: muchos de nosotros conocemos lo grave que es y sus consecuencias, pero se nos complica, o nos da pena, explicar a toda la gente lo grave de este pecado. Realmente está a nuestro alcance hacer que otros no hablen lashón hará.

En el tsunami, una vez que la ola se genera, ya no es posible detenerla. En el lashón hará, una vez que salió la palabra negativa de la boca ya no es posible parar su avance. “Tú eres esclavo de lo que dices y dueño de lo que callas.”

Si alguien se salva de un tsunami, podemos considerarlo como un héroe, ya que de la fuerza del agua y el poder del mar es casi imposible salvarse. De quien tiene la oportunidad de hablar lashón hará y se queda callado dice el Gaón de Vilna: “La recompensa para los que se cuidan de no hablar lashón hará es tan grande, ¡que ni los ángeles pueden entenderla!”.

Quien desee tener un “seguro contra tsunamis”, es decir, asegurarse de que no le afecte el lashón hará, es posible lograrlo por medio de la Tefilá y pedir a Dios que le ayude.

Eso mismo debemos hacer con el lashón hará: pidamos a Dios que nos ayude a controlar nuestra habla y únicamente hablar positivamente.

El impresionante poder de la palabra

Lashón hará: hablar mal de los demás

El poder de la palabra —la cualidad que define y distingue a la persona— puede ser asombrosamente constructiva o, en caso de ser mal utilizada, una fuerza altamente destructiva en el universo.

El tema del lashón hará, tan conocido y lamentablemente tan llevado a la práctica, implica “hablar mal”; conlleva el mal y la negatividad, expresados por una persona mediante la comunicación.42

Al analizar la Mitzvá de hablar correctamente y la concomitante transgresión de lashón hará, hay un hecho que resalta con absoluta claridad: no estamos tratando con algo que funciona de manera sencilla. Las repercusiones de este tema son tan intensas y amplias que, literalmente, son las que han dado forma al destino de nuestro Pueblo Judío. Cuesta imaginar que Dios Mismo haya elegido no residir en Su hogar en esta tierra y que Su pueblo permanezca 2,000 años en exilio debido a las palabras que salen de nuestra boca.

El poder que ejercemos al hablar va más allá de lo que podemos percibir. Imaginemos que vamos al cajero automático de nuestro banco, insertamos la tarjeta magnética, realizamos una simple transacción y al salir se nos informa que acabamos de transferir $17 billones del tesoro de un país hacia el tesoro de otro país, y que provocamos con esto una devastadora quiebra.

Al hablar maledicencia, ¡pensamos que simplemente estamos intercambiando unas pocas palabras cuando, de hecho, estamos moviendo mundos enteros!

Lo que encontraremos al explorar la filosofía y las leyes del habla correcta es: lo que aparentemente son piezas benignas de información resultan en verdad factores clave y sumamente potentes en nuestra relación con Dios, y respecto a la manera de vivir nuestra vida como judíos.

El lashón hará, de hecho, es tan poderoso que puede llegar a borrar los méritos de toda una vida de estudio de Torá y de observancia de las Mitzvot.

Así como las consecuencias negativas del habla pueden ser muy vastas, las positivas pueden ser aún mayores. El Gaón de Vilna dice que el habla correcta es el factor más determinante respecto a la porción que recibiremos en el Mundo Venidero. El Jafetz Jaim dice que apegarnos a estas leyes mejora nuestras plegarias, valida nuestro estudio de la Torá, nos otorga Protección Divina e invoca todas las bendiciones que Dios, en Su inmensa bondad, está esperando poder otorgarnos.

De todo esto queda claro que hablar correctamente es tan vital para nuestras vidas que puede considerarse casi como la vida misma. Y esto es lo que afirmó el Rey David: “¿Quién es el hombre que desea la vida? Cuida tu lengua…”.43

¿Unas simples palabras pueden provocar tanto daño?

La siguiente historia real, ilustra la gravedad de hablar lashón hará.

El Jafetz Jaim (Rab Israel Meir Kegan, 1838-1933) y otro rabino partieron en una ocasión en un viaje de tres días para ocuparse de las necesidades espirituales de un pueblo en algún lugar de Polonia. En el camino se detuvieron en una posada en la cual les prepararon una mesa especial, porque la dueña del restaurante reconoció a los prestigiosos rabinos. Ella se preocupó de que se les atendiera de inmediato y, cuando terminaron de comer, se acercó y les preguntó:


Continue reading this ebook at Smashwords.
Download this book for your ebook reader.
(Pages 1-52 show above.)